LEA AQUI GRATIS CADA SEMANA en abierto los ANALISIS DEL SERVICIO ANALÍTICO-INFORMATIVO DE LA RED VASCA ROJA (Una ojeada a la cara oculta -vasca- del Estado español) seis meses después de su fecha de emisión.

      ANÁLISIS MENSUALES


      Análisis mensual MONOGRAFICO correspondiente al mes de marzo de 1998 del Servicio analítico-informativo de la RED VASCA ROJA

      MONOGRAFICO 2: CUATRO GUIONES/ESCENARIOS MUNDIALES 1992-2002. DOS QUE SUBRAYAN TENDENCIAS DEMOSTRADAS POR LOS HECHOS HASTA 1998 (CRISIS ECONOMICA MUNDIAL PERSISTENTE Y AUGE PREPOTENTE DE LAS TRANSNACIONALES) Y DOS QUE SUBRAYAN DOS DE LAS POSIBLES SALIDAS DE LA ACTUAL CRISIS DE CIVILIZACION (LA FASCISTA PLANETARIA Y LA REVOLUCIONARIA).


      ESCENARIO 16: ESPARTACO VICTORIOSO

      Agosto de 1992. Estadio Olímpico de Barcelona. Se corre la final de la prueba reina del Atletismo. 10.000 metros lisos. La audiencia en directo por televisión se calcula en 1.500 millones de personas. Ha sido hasta ahora una extraña carrera. En la salida había mayoría de finalistas africanos. En el kilometro octavo y en el noveno tres atletas africanos han hecho sucesivamente lo nunca visto en una final olímpica: han actuado como liebres provocando tres sucesivas brusquísimas rupturas de ritmo. Pero, extrañamente, todos los atletas africanos saltaban al unísono como si telepáticamente (o mediante acuerdo previo) supieran el punto donde se iba a producir el aceleron. Al entrar en el décimo kilometro las tres liebres han ido quedándose rezagadas, literalmente vaciadas por el esfuerzo. Pero en cabeza hay tres atletas africanos con más de media pista de ventaja sobre los demás finalistas. Y entonces sucede lo inesperado. Los tres atletas (un Kenyata, un etíope y un argelino) se colocan en paralelo abiertos ocupando uno la calle exterior, otra la cuerda y otro la calle intermedia. Y entre los tres sostienen la parte superior de una pancarta que debe ser de un ligerísimo material porque tiene más de 8x8 metros de superficie y debe tener alguna cupida para flotar. Porque flota a un metro de altura sobre el nudo tras los corredores. La pancarta les ha sido entregada por alguien (no se ha advertido bien si arbitro o participante de alguna de las pruebas que simultáneamente se celebraban en las pistas interiores). En letra negras sobre fondo amarillo (combinación de máxima visibilidad) el mensaje, en inglés, reza: Vosotros, ricos, estáis asesinando Africa.

      Los tres corredores están perdiendo ventaja, aunque se turnan para ocupara la calle exterior, respecto de las restantes participantes. Pero tenían renta suficiente para completar en cabeza, siempre tremolando la pancarta las dos vueltas al estadio que faltaban por recorrer. En los minutos siguientes a su despliegue de la pancarta varios periodistas africanos han repetido por los puestos del inmenso palco de prensa un manifiesto a las decenas de comentaristas de todas las televisiones. Y los cientos de millones de telespectadores han escuchado el manifiesto:

      "A todos los pueblos de la tierra. Los atletas africanos estamos aprovechando la oportunidad de la Olimpíada para denunciar ante vosotros el asesinato que los pueblos ricos están cometiendo con Africa. Africa se muere asesinada por los pueblos ricos, los norteamericanos, los europeos, los canadienses, los japoneses, los australianos. Cinco millones de ugandeses, uno de cada tres, va a morir de SIDA, está ya muriendo de SIDA. Y la situación es igual o peor en Tanzania, Kenya, Zaire, Malawi, Ruanda, Zambia, Burundi, Ghana, etc, etc. El año 2000 había 15 millones de niños huérfanos por el SIDA por cada muerto por cualquier otra causa en el centro de Africa. Ya mitad de los enfermos africanos de SIDA sufren además tuberculosis. Y el SIDA colapsa nuestros escasos hospitales y ambulatorios que ya no tienen camas ni médicos para todas las demás enfermedades.

      El SIDA es una enfermedad fabricada por los militares norteamericanos y difundida para vaciar Africa. Para matarnos a todos sin mancharse las manos de sangre y poder así aprovecharse de las riquezas minerales africanas. Los africanos que no mueren de SIDA viven para morir de hambre. Un millón de africanos murió de hambre sólo en Etiopía, Somalia y Sudán en la 2ª mitad de 1991. Sólo nos dieron un millón y cuarto de los cinco millones de toneladas de alimentos que los países ricos nos habían prometido para esos tres países y Liberia, Angola y Mozambique.

      Mientras tanto la cuarta parte de la tierra útil para producir alimentos permanecen improductiva en los Estados Unidos porque su Gobierno les paga a sus agricultores para que no produzcan comida. Y los alimentos que los países ricos nos venden están contaminados por aditivos y sustancias químicas prohibidas para los alimentos de sus ciudadanos.

      La compañía suiza NESTLE, patrocinadora oficial de estos juegos olímpicos, ha matado indirectamente el año pasado a un cuarto de millón de niños africanos al repartir su leche en polvo en nuestros hospitales, al disminuir las defensas de los bebes y al prepararles sus madres los biberones con agua contaminada.

      No podemos parar el nacimiento de niños que van a morir seguro de hambre antes de llegar a los cinco años porque una pareja etíope tendría que gastar la cuarta parte de su renta en lo que cuestan los preservativos y porque el genocida Papa de Roma ha alienado a los cristianos africanos convenciéndoles de que su deber es tener hijos para que mueran de hambre. Y porque más de la mitad de nuestra población adulta es analfabeta y es difícil que entiendan los métodos de contracepción. Y la población de Africa se ha doblado desde 1960 y volverá a doblarse en veinte años si es que el SIDA no despuebla toda el Africa subsahariana y Central y no se extiende más.

      Los países ricos están asesinando a Africa. En los últimos dos años nuestra renta per cápita bajó un 30% mientras que seguíamos exportando capital a los bancos occidentales para pagar los intereses de una deuda usuraria. Sólo desde 1987 ha bajado un 25% la renta per cápita del Africa subsahariana. Y desde 1970 la deuda exterior de Africa se ha multiplicado por veinte y ya es igual al PNB total africano.

      Los europeos y los americanos vinieron a Africa y secuestraron a decenas de millones de africanos para que con su trabajo esclavo construyeran la riqueza de sus naciones. Robaron nuestras minas y nuestras maderas. Se llevaron nuestro oro y nuestro diamantes y nuestros metales con los que hacer sus bombas y sus aviones. Desde 1970 la participación de Africa en los mercados mundiales ha bajado a la mitad.

      Os lo avisamos. Estos crímenes no quedaran impunes. El odio de Africa es grande. Su venganza será larga y dura. Empezad, ricos, a llorar por vuestras mujeres y vuestros hijos."

      El impacto emocional en todo el planeta fue mayúsculo. Todos los medios de comunicación se volcaron sobre el asunto, ampliándolo, completándolo, ilustrándolo con entrevistas de expertos, mesas redondas con especialistas y responsables de las Naciones Unidas, etc, etc. Y a los pocos días, clausurada ya la Olimpíada el tema se reavivó cuando se empezaron a suceder las misteriosas muertes en cadena de directivos olímpicos empezando por el Presidente Samaranch y continuando por una larga lista de Presidentes de Federaciones Internacionales.

      Una investigación posterior estableció un elemento común en todas las muertes. Todos los fallecidos habían entregado alguna medalla a un atleta, masculino o femenino, africano. Sólo semanas más tarde la colaboración de un broquinico africano permitió establecer que todas las muertes habían sido causadas por un raro veneno vegetal africano. Pero no se pudo averiguar ni mucho menos demostrar cómo les fué transmitido. La hipótesis, basada en que ese veneno era antiguamente utilizado en las puntas de las flechas, fue que los y las atletas utilizaron anillos con minúsculas agujas retráctiles que inocularon el veneno al estrechar la mano de los que entregaban las medallas. La operación "muerte a los directivos" fué un error táctico africano. La intriga sobre las muertes y su mecánica ahogó la atención mundial sobre el manifiesto al permitir a los medios de comunicación de masas, controlados por los países ricos tapar un tema con otro.

      En medio de la barahúnda de comentarios y contracomentarios se hizo un hueco la rotunda postura pro­africana de Jean-Pierre CHEVENEMENT, el socialista francés que el 29 de enero de 1991 había dimitido del cargo de Ministro de Defensa de Francia por discrepar de la política seguidista de Estados Unidos impuesta por MITTERRAND en contra de la línea de solución pacífica y no americana del conflicto del Golfo, sostenida firmemente por CHEVENEMENT. Quien, ahora, en septiembre de 1992 afirmaba con énfasis: "Africa tiene razón" y recordaba sus declaraciones del verano de 1991: "Ya dije hace un año que la Guerra del Golfo marcaba el advenimiento de un nuevo orden mundial dominado por Estados Unidos en el que a la oposición Este-Oeste le substituye la oposición Norte-Sur. Un nuevo orden fundado sobre la hegemonía norteamericana reafirmada por la fuerza, que se traduce en un nuevo lenguaje en las relaciones Norte-Sur, en una demostración de fuerza brutal que puede condenar a regiones enteras a la anarquía, pero que está perfectamente admitida por el Norte en tanto tenga por teatro los países del Sur. Advertí hace un año que un telón de acero se ha abatido entre los dos polos del mundo, entre el Norte y el Sur, como el que antes había entre Este y Oeste. Al Sur del muro las reglas del Norte consisten en no respetar las reglas que exige e impone al Norte del muro. El muro sirve para implantar un apartheid a escala mundial porque en dos tercios del planeta el Norte declara que no son válidos ni hay que respetar ni hacer respetar los valores que se declaran universales en el Norte para el Norte. Africa tiene razón. El Sur tiene razón".

      CHEVENEMENT sufrió un linchamiento moral por todos los medios de comunicación de masas de Occidente. "Resentido", "traidor a la civilización", "izquierdista trasnochado, obsoleto y nostálgico" fueron algunas de las etiquetas que se ganó con sus declaraciones. Especialmente intolerable pareció su critica a los pactos de Lomé que definió como "ejemplo eminente de contrato leonino con el que la Europa de los Doce finge ayudar a los países africanos cuya superexplotación consagra el mismo contrato". Y fué prácticamente acusado de incitación al asesinato por haber advertido: "Esto no ha hecho más que empezar. La revolución social de los pueblos pobres del Sur está en marcha. Ellos son el Tercer Estado del planeta. Mañana, cuando comiencen las sesiones de la ONU, se retirarán al juego de pelota... ¡Ojalá Francia imitara a los aristócratas franceses que acompañaron al Tercer Estado en 1789 y se sumara luego a los pueblos del SUR que, pasado mañana, asaltarán la Bastilla! ". CHEVENEMENT falló en su vaticinio a corto plazo. Las naciones del Sur no abandonaron la ONU. Pero el 12 de octubre de 1992 prácticamente todas las embajadas españolas y portuguesas fueron asaltadas o sufrieron atentados en todo el Continente americano, en Africa y en muchos países asiáticos. Las reivindicaciones de los asaltos y atentados se acompañaron del siguiente manifiesto:

      MANIFIESTO DE ESPARTACO CONTRA 500 AÑOS DE GENOCIDIO Y DE FRACASO DEL CAPITALISMO REAL

      "¡Malditos sean los genocidas! ¡Malditos sean mil años y mil veces mil años mientras las estrellas brillen en el cielo los nombres de España y Portugal, de los Países Bajos y Francia e Inglaterra! ¡Y el nombre de Europa y los de sus continuadores y superadores Estados Unidos y Canadá! ¡Y Japón, esa Europa disfrazada!

      Nosotros tomamos las palabras de Tzevetan TODOROV para llamar "el mayor genocidio de la historia humana" a la eliminación de cien millones de seres humanos en los primeros 150 años de bestialidad española en América, a la reducción de la población en una proporción de 25 por 1- A la usurpación de nuestras tierras, a la violación de nuestras mujeres, a la esclavización de nuestros hombres, a la destrucción de nuestras culturas, el asesinato de nuestros idiomas. ¡Maldito sea el genocida Juan Pablo II que hoy celebra esa conquista ocultando que la llegada del cristianismo a América fué la introducción de la tristeza, el inicio de nuestra miseria y el principio de nuestros padecimientos! ¡Malditos sea el Dios de los cristianos en cuyo nombre asesinaron y masacraron a nuestros antepasados como castigo divino por sus pecados, por no ser cristianos y no creer en Jesucristo, como les explicaban los cínicos misioneros!

      Hablamos en nombre de la historia de nuestros pueblos, vieja de 40.000 años, rota por 500 años de crímenes europeos. En nombre de nuestras dos mil lenguas diferentes. En nombre de los que lucharon y resistieron. En nombre, sobre todo, de los que luego de esclavizados se rebelaron: de Tupac Amaru I y II, de la República Cristiana de los Guaraníes, de los quilombos de Brasil, los palenques de Colombia, los pueblos "cimarrones" de Jamaica y de tantos y tantos que rompieron sus cadenas.

      Hablamos también en nombre de las naciones indias de Norteamérica, de esos diez millones de hombres y de mujeres aún más exterminados en proporción de 50 por 1 hasta dejar sólo doscientos mil vivos. Y recordamos como el de un héroe el nombre de Toro Sentado.

      Hablamos también en nombre de los padres y las madres de muchos de nosotros. En nombre de los catorce millones de esclavos africanos que llegaron vivos a Amoroso entre el siglo XV y el XIX y los desconocidos millones que murieron en las capturas o en los horrorosos viajes de transporte. Y alabamos a la República Negra de los Palmares en Brasil como cifra de los esclavos que se rebelaron.

      Hablamos para maldecir al "humanista" del Siglo XVI Francisco de VITORIA que justificó el terror español porque los nativos no eran "más capaces de gobernarse a si mismo que dementes o incluso que bestias salvajes y animales" y su estupidez "es mucho mayor que la de niños o dementes en otros países".

      Hablamos contra el primer Presidente de los Estados Unidos George WASHINGTON que describió a los nativos como poseedores "de nada humano salvo la forma", como "animales de rapiña" que desaparecerían con "la extensión gradual de nuestros asentamientos". Hablamos contra el también Presidente de EEUU Thomas JEFFERSON que explicó que son los ingleses los que "nos obligan ahora a perseguir a los nativos hasta su exterminio". Y contra el Gobernador de California que en 1851 avisó "que una guerra de exterminio seguirá librándose entre las dos razas hasta que la india quede extinta".

      Hablamos no sólo contra los jefes o los Presidentes. También contra los denunciados por Gonzalo FERNANDEZ DE OVIEDO (cronista oficial de la Conquista española): "los particulares soldados, que como verdaderos manigoldos o buchines o verdugos o sayones o ministros de Satanás, más enconadas espadas e armas han usado que son los dientes e ánimos de los tigres e lobos, con diferenciadas e innumerables e crueles muertes que han perpetrado tan incontables como las estrellas..."

      Hablamos contra el poeta nacional de EEUU, Walt WHITMAN que escribió: "¿Que tiene que ver México, miserable, ineficiente, que ver con la gran misión de poblar el Nuevo Mundo con una raza noble?" Hablamos contra el Premio Nobel de la Paz Elihu ROOT que en 1927 se opuso a que EEUU reconociera la independencia de los países latinoamericanos porque sus gentes eran "reconocidamente como niños e incapaces de cumplir con las obligaciones que van junto a la independencia".

      Hablamos contra Wilson CHURCHILL, el "héroe" de Inglaterra, que siendo Secretario de Estado en el Ministerio de la Guerra autorizó a la RAF (la "gloriosa" Fuerza Aérea Real británica) a usar gases venenosos "en contra de árabes recalcitrantes a manera de experimento" porque, escribió, "Están fuertemente a favor del uso de gas venenoso en contra de tribus incivilizadas. El efecto moral sería bueno: esparcería un Terror vivaz".

      Porque el genocidio en América fué sólo el primero. Los europeos usaron la matanza para esclavizar al mundo entero haciéndole capitalista. Ahora que los yanquis presumen de haber derrotado a la URSS y de que el "socialismo real" ha fracasado nosotros gritamos al mundo que es el "capitalismo real" el que lleva quinientos años fracasando en América. Lo sabemos bien porque llevamos quinientos años muriendo de "capitalismo real".

      Las organizaciones de las Naciones Unidas y el propio Banco Mundial, esas herramientas de dominación, dan las cifras del "éxito" del "capitalismo real": 1000 millones de habitantes de países del Sur por debajo del umbral de la pobreza absoluta cuando en 1980 eran sólo la mitad (Banco Mundial), 1300 millones de enfermos o mal alimentados en el mundo (OMS), 1200 millones de personas en el mundo sin acceso a agua limpia y salubre (OMS), 1800 millones de personas en el mundo sin saneamiento adecuado (OMS), 700 millones de personas contaminadas en su vivienda por la combustión inadecuada para comer o calentarse (OMS), 15 millones de niños muertos cada año de hambre y enfermedades evitables -con dinero- (UNICEF), 70 millones de niños viviendo abandonados en las calles de las ciudades (UNICEF), casi 1000 millones de adultos analfabetos en el mundo (UNESCO).

      Ese ha sido el "éxito" del "capitalismo real". Que el Sur se haga miserable para que el Norte se haga rico. Vuestros economistas han hecho el cálculo y lo han publicado. El año 1750 los países del Sur sumábamos un PNB tres veces y media superior a la suma del PNB de los países del Norte. El año 1880 el PNB del Norte superó en un 7% al del Sur. En 1960 el PNB del Norte era ya tres veces al del Sur. En 1988 más de cuatro veces el del Sur.

      Porque nos robáis en el precio de nuestras materias primas y de nuestro trabajo, cuando pagáis. Y porque con vuestra usura nos chupáis literalmente la sangre para pagar los intereses de las deudas que en nuestro nombre han contraido con vuestros bancos los militares y dictadores de nuestros países, lacayos a vuestro servicio, a los que guardáis en Suiza los millones de dólares que les habéis prestado. Y que son la deuda que tenemos que pagaros. Porque hasta nos hacéis pagar el precio que pagáis a los que nos traicionan al serviros. Los latinoamericanos hemos pagado en los años ochenta 365.900 millones de dólares por el servicio de la deuda. Y, después de pagaros eso, la deuda casi se ha doblado, de 222.000 millones en 1980 a 423.000 en 1990.

      El "éxito" del "capitalismo real" es que nosotros nos hemos hecho miserables para que vosotros os hicierais ricos. Los yanquis sois menos del 5% de la población del planeta y gastáis el 26% de toda la energía producida en el mundo. Si todos gastáramos energía como vosotros sólo podría haber 950 millones de personas en el mundo. Pero como somos 5.400 millones nosotros tenemos que vivir miserablemente para que vosotros derrochéis. Somos el Tercer Mundo porque vosotros sois el Primero. Somos el Tercer Mundo para que vosotros podáis ser el Primero.

      Sabemos que las cosas son aún peores. Porque los países del Norte tenéis además vuestros pobres, vuestro Tercer Mundo interior para que los ricos seáis más riquísimos. A los mil millones de pobres del SUR hay que sumar los cincuenta millones que ha contado en su interior la Europa de los Doce. Y las docenas que no cuentan los Estados Unidos. Y los doscientos millones de pobres que acabáis de fabricar en la ex-URSS y los países del Pacto de Varsovia.

      Un obsceno ADAM SMITH INSTITUTE ha publicado en Londres a finales de enero de este año un libro (El mercado y el medio ambiente) en el que se atreve a recetarnos más capitalismo. En el que propone privatizar las ballenas y los elefantes para evitar que se extingan. En el que propone privatizar los bosques tropicales y el agua y el aire. En el que propone cobrarnos dinero por respirar.

      Pero ya basta. Esto no va a seguir así. En la genocida España, que el día de hoy está obscenamente celebrando el V Centenario del comienzo de su labor genocida, sus pobres tienen un refrán: "A cada cerdo le llega su San Martín".

      Vuestro San Martín, ricos del Norte, capitalistas explotadores del mundo, está a punto de llegar. Estáis celebrando el Reich de los 500 años. No vais a poder llegar al capicúa 505. Y eso supondrá para nosotros el pan, la belleza y la alegría. ¡Malditos seáis!

      Firmado: ESPARTACO"

      La capacidad para sincronizar docenas de atentados y asaltos en varios continentes y para traducir e imprimir el manifiesto en varias docenas de idiomas europeos, americanos, africanos y asiáticos, preocupó al Grupo de los 7.

      La OTAN emitió un comunicado condenando enérgicamente la "campaña de acciones terroristas", lamentando la destrucción de edificios diplomáticos españoles y las muertes de su personal diplomático y consular así como la de los invitados a las recepciones que estaban celebrando. La OTAN recordó también que la cumbre de la organización del 7 de noviembre de 1991 había acordado la adopción de un nuevo concepto estratégico de la Alianza, a través de un documento político que fué hecho público (cosa que sucedía por primera vez en la historia de la Alianza). En ese documento la OTAN se autodefinió como estructura política complementaria de la CE, del CSCE, de la UEO y del Consejo de Europa y añadió a su tradicional función defensiva, la de responder a los riesgos que se presenten fuera de zona. La OTAN recordaba ahora que se definieron como tales la puesta en cuestión de los intereses de seguridad de la Alianza Atlántica por "la proliferación de armas de destrucción masiva, la quiebra de aprovisionamientos fundamentales o por actos de terrorismo o sabotaje". Recordaba también que, según ese nuevo concepto, puede actuar -y actuará- sin que haya un previo ataque directo si se estima que hay un riesgo para la Alianza.

      La OTAN recordó también en su comunicado que los ministros de Defensa de la Alianza Atlántica acordaron el 13 de diciembre de 1991 que los países de la Alianza implicados en operaciones bélicas fuera de Europa podrán servirse de la infraestructura militar común de la Alianza (puertos, aeropuertos, etc).

      En definitiva, la OTAN recordaba al mundo que desde finales de 1991 había asumido la función de gendarme interior en el ámbito de Norteamérica (USA y Canadá) y del Espacio Económico Europeo más los países del Este. Y la función de Policía Mundial del Norte en el Sur.

      Los servicios de Inteligencia de la OTAN creyeron averiguar rápidamente la autoría del Manifiesto Spartaco: los comunistas "residuales" latinoamericanos según el informe que fué filtrado para que todos los medios de comunicación de masas del "Mundo libre" montaran una enérgica campaña al respecto.

      Las pistas eran dos. Una la utilización del nombre de Espartaco. Un avispado agente de la CIA recordó que un escritor comunista norteamericano, Howard FAST, había publicado algo sobre Spartaco e incluso se había hecho una película con otro guionista también comunista. El agente de la CIA exultó de satisfacción cuando su colega alemán le informó de que el peligrosísimo partido comunista alemán había empezado llamándose Liga Espartaquista.

      La otra pista era semántica. En el Manifiesto de Espartaco se utilizaba una consigna (el pan, la belleza y la alegría) que coincidía con la marcada por la Declaración de San Pablo del 4 de julio de 1990. Emitida al final del Encuentro de partidos y organizaciones de Izquierda de América Latina y El Caribe en Sao Paulo, Brasil, los días 2-4 de julio de 1990. Y en el que habían participado los Partidos Comunistas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia más otros disfrazados en Frentes de Liberación, como el Farabundo Martí de El Salvador y toda una serie de Frentes, Movimientos y Partidos "compañeros de viaje" de los comunistas, según la CIA.

      Pero el Manifiesto Espartaco fué mucho más que un papel de una "conspiración comunista residual". Fué el aviso premonitorio de la rebelión de los pueblos del Sur que los pueblos de Norte fueron incapaces de sofocar por una razón estratégica: estalló en tantos focos a la vez y se propagó a tantos otros "estallando por simpatía" (en el doble sentido de química de los explosivos y de solidaridad internacionalista), que las "fuerzas de intervención rápida" de la OTAN fueron insuficientes para sofocarla.

      La rebelión estalló en las megaciudades latinoamericanas. Y no fué el fruto de ninguna "conspiración". Sino el fruto de la dinámica interna de las estructuras, es decir la modificaciones espontáneas de los hechos sociales de masas. Las potencias capitalistas no fueron capaces de prever las consecuencias del modelo de "desarrollo capitalista mundial" que amontonó a la población de los países del Sur en gigantes y monstruosas malformaciones urbanas.

      La conferencia de Barcelona del 19-22 de mayo de 1986 había sido un aviso. Datos del año anterior, 1985, indicaban ya que el 40% de la población mundial residía en zonas urbanas y que la población urbana de los eufemísticamente llamados "países en desarrollo" superaba ya en más de 300 millones a la de los países desarrollados, esperándose que en el año 2000 la doblaría. La Conferencia seleccionó 78 grandes ciudades con una población que se estimaba sería de cuatro millones de habitantes o más en el año 2000. Sólo 15 de ellas estaban situadas en Europa y Estados Unidos.

      Sólo cinco años después la situación y las expectativas habían empeorado notablemente. En 1991 había ya 37 urbes con más de cinco millones de habitantes y de ellas 25 se emplazaban en países del SUR cuando en 1950 había sólo diez aglomeraciones de ese tamaño y seis estaban en los países industrializados (Nueva York, Londres, Rhin-Ruhr, Tokio-Yokohama, París y Chicago). En esos 41 años la población de Khinshasa se había multiplicado por 20, la de Lagos por 30, la de Abiyán por 35.... En mayo de 1991 la Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra fué dedicada por la Organización Mundial de la Salud al tema "Estrategias para la salud frente a una galopante urbanización". El informe de la OMS a la Asamblea lanzó dos gráficos mensajes: a) "las megaciudades pueden conducir a la megacrisis" y b) "respirar puede ser arriesgado para la salud de uno" en numerosas ciudades. Sólo en América Latina 24.000 personas mueren cada año por la exposición permanente a elevados niveles de contaminación atmosférica, dijo la OMS en su informe. Añadiendo que al menos 600 millones de moradores urbanos en el mundo del SUR (la OMS decía "mundo en desarrollo") viven en casas y comunidades que amenazan su vida y su salud y tienen un inadecuado o ningún acceso a los servicios sanitarios. 253 millones de personas residentes en ciudades de países del Sur, seguía la OMS, no disponen de agua potable ni equipos de sanidad, lo que acentúa el brote de enfermedades de cólera, diarreas y epidemias de cólera. Los millones de mujeres que viven en esas ciudades del Sur corren un riesgo de morir de parto 150 veces superior al de las mujeres que viven en los países industrializados, en el Norte. La OMS señaló que en América Latina dentro de las mismas grandes ciudades, la mortalidad de los niños y mujeres analfabetas era cuatro veces mayor que en las zonas ricas de las ciudades. Y que más de 20 millones de niños de las ciudades latinoamericanas carecen de casa y de techo: son los "niños de la calle".

      La ciudad de México es el ejemplo y campeón de ese proceso. En 1907 sólo tenía medio millón de habitantes. En 1940 sumaba 1.700.000 habiéndose multiplicado por tres veces y media. De 1940 a 1950, en sólo diez años, casi dobló pasando a tres millones doscientos mil. En 1970 ya tenía nueve millones y cuarto, y ocupaba el sexto lugar en el mundo por número de habitantes. En 1980 había escalado al tercer lugar, sumando quince millones de personas. Y en 1991 era la más monstruosa aglomeración urbana del mundo con veintidós millones de habitantes. En un país con casi dos millones de kilómetros cuadrados de extensión uno de cada cuatro mejicanos se amontonaban en la capital. Que concentraba el 40% de la industria nacional.

      México estaba ya en 1991 fuera de todo control racional posible. Treinta y dos mil empresas y cuatro millones de vehículos emitiendo gases suponían cinco millones de toneladas de contaminantes lanzadas cada año al aire. El 75% de la contaminación del aire se produce por la circulación de los vehículos que provocó peligrosísimas concentraciones de plomo en el aire. Se suprimió el plomo introduciendo componentes de rápida combustión. Pero esos originaron una fuerte concentración de ozono, que es oxidante y provoca graves molestias respiratorias. Se implantó el sistema Hoy no circula que prohíbe circular a cada coche un día a la semana y el 70% de la clase media alta y el 100% de la alta se compró otro coche de forma que el número de vehículos aumentó en 650.000 después del Hoy no circula. En 1991 sólo seis (6) de los 365 días del año hubo aire "aceptable" en la ciudad de México, según la red de 25 estaciones de vigilancia. Mientras que en 178 días la contaminación del aire superó los niveles en los que los menores de edad tienen molestias, en otros 172 se pasó el nivel en que todas las personas sensibles tienen molestias y hubo 8 días en los que se sobrepasó el nivel de molestias intolerables. La contaminación del aire supuso doce millones de días de incapacidad laboral al año, veinte mil incapacidades permanentes y mil trescientas muertes anuales según la Confederación de Trabajadores de México.

      En febrero de 1993 la contaminación del aire superó el nivel de molestias intolerables durante doce días seguidos superando todos los récords anteriores. El séptimo día se declaró la emergencia general y se paralizó totalmente la actividad de la población cerrando fábricas, oficinas, escuelas y prohibiendo la circulación de vehículos excepto los oficiales (restringidos). La chispa de la rebelión la desencadenó el Subsecretario de Ecología, un hombre con historial de notorio imbécil que volvió a repetir en una emisión de televisión en directo su "teoría" de que "ese color oscuro que todos vemos en el medio ambiente de la ciudad de México no es contaminación ambiental, sino que el 80% de ese tinte es neblina, y el resto ozono que no se puede erradicar", añadiendo que la situación de los doce días pasados no debía exagerarse de forma alarmista y que todos debían agradecer "la eficacia con la que el Gobierno ha manejado la situación". Una muchedumbre furiosa asaltó la emisora de televisión. El imbécil fué defenestrado junto con sus ayudantes desde una altura de diez pisos y la multitud destrozó la emisora no sin que varios exaltados lanzaran antes a las ondas furiosas llamadas a "dar una lección" a todos los políticos, gobernantes, funcionarios, policías y empresas yanquis. El llamamiento prendió como fuego en rastrojo en la rabia de varios cientos de miles de personas que salieron a las calles a vengar sus sufrimientos mediante una catarsis de destrucción. La policía mexicana actuó con su habitual contundencia sólo para ser arrollada y literalmente descuartizada después de haber producido algunos centenares de muertos en los manifestantes. La ciudad enloqueció. Las unidades del ejército fueron barridas por la ira de masas inmensas a las que los muertos y heridos por los soldados sólo suponían nuevas teas para encender odio y furor más intensos. Las embajadas de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea fueron saqueadas y quemadas. Como todas las sedes y oficinas de empresas norteamericanas. Se desató la "caza del gringo" alternada con saqueos a mercados, tiendas y almacenes, incendios por millares. Cinco horas después de comenzar los sucesos, el Presidente de México pidió ayuda al de Estados Unidos. En un nuevo error de cálculo, ambos pensaron que una enérgica intervención de fuerzas de élite de intervención rápida podrían "reestablecer el orden". Transcurridas otras diez horas se habían hecho decenas de miles de muertos a los amotinados pero 20.000 soldados norteamericanos habían sido destruidos por el puro peso físico de las muchedumbres que se les oponían, por su inexperiencia previa en una lucha callejera urbana de ese nivel. Y por la decisiva intervención de unidades del ejército mexicano que se volvieron contra ellos por su espalda y por sus flancos, incapaces de soportar la matanza de sus compatriotas.

      La televisión empeoró las cosas. Prácticamente todo el planeta pudo contemplar en directo largas secuencias de feroces luchas y destrucciones y centenares de cadáveres de soldados americanos colgados semidesnudos de los pies de farolas o ensartados vivos en los picos de las verjas de residencias caras, ruinas de fábricas norteamericanas y de edificios de oficinas de sus empresas.

      El ejército norteamericano invadió México. Y en el momento de conocerse esa noticia los veinte millones de habitantes de Sao Paulo y los siete de Lima, dirigidos estos últimos por Sendero Luminoso, desencadenaron la "caza del gringo" y la "destrucción de lo yanqui". El Pentágono volvió a infravalorar la situación y, además de enviar las flotas al Atlántico Sur y al Pacífico Sur, quiso aprovechar la ocasión y lanzó una invasión de Cuba.

      Los "halcones" israelíes y los racistas sudafricanos creyeron también llegada su oportunidad. Los israelíes lanzaron un devastador ataque nuclear "preventivo" contra Siria, Irak y Jordania. Los sudafricanos derrocaron al "entregista" Gobierno y declararon restablecido el apartheid en toda su crudeza.

      Todo empezó a ir mal para Estados Unidos y sus aliados. Una oleada de indignación sacudió el mundo islámico. Ataques aéreos iraníes y pakistaníes destruyeron con bombas atómicas pakistaníes Tel-Aviv y Haifa. Los palestinos de los territorios ocupados se fajaron por decenas de miles al arma blanca con los colonos israelíes. Las petromonarquías traidoras fueron derrocadas. Tres millones de musulmanes se lanzaron a la insurrección en Francia y un millón y medio de turcos en Alemania. Cuba resistió. Todo el continente americano desde la Tierra de Fuego al Río Grande se levantó para "cazar al gringo". Encoraginados por las matanzas de la policía y el ejército racistas sudafricanos millones de negros los neutralizaron a costa de inmensas pérdidas y empezaron a lanzar blancos al Océano por millares. El resto de Africa se dedicó también a la caza del blanco. Las tropas francesas e inglesas enviadas a Africa tuvieron que regresar para intentar sofocar los disturbios en Europa. Cuba seguía resistiendo y ya había arrojado al mar a uno de los cuerpos expedicionarios y recuperado Guantánamo.

      El ejército norteamericano era ya impotente para dominar la situación y el Pentágono estaba empezando a considerar el uso de las bombas de neutrones aunque hubiera de hacerse también sobre cientos de miles de soldados norteamericanos. Cuando, siguiendo la regla de que todo lo que puede empeorar, empeora, la rebelión estalló también en territorio norteamericano, en la gran mayoría de sus grandes ciudades, encendida por el infraproletariado interior y por el proletariado inmigrado. Decenas de millones de chicanos y de negros se solidarizaron con los negros africanos y con los latinoamericanos que estaban sabiendo masacradas.

      Cuando ya todo el Norte estaba sumergido en el caos menos Japón, la China comunista utilizó sus misiles nucleares para sembrar en él la destrucción.

      En quince días la rebelión de los pueblos del Sur hundió al Norte en el caos y la derrota. Porque el Norte infravaloró la rebelión incluso cuando estaba ya produciéndose.

      Justo de la Cueva

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